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Presentación. El prólogo de este libro es fruto de la amistad, no pretende ser una exégesis literaria que sitúe al lector ante una obra catalogada y ordenada, según parámetros reconocidos por amantes de la literatura y en particular de sus poemas. La poesía según criterios, es la inmaterialidad que percibe el poeta, derivada de la realidad que le rodea y la materializa en el momento justo que la palabra le golpea su conciencia, para que su fuerza no se diluya en sus pensamientos. Cuando el poeta José Hierro, piensa en la palabra “Todo”, no nos da un concepto matemático, metafísico ó cósmico; nos dice simplemente, “después de todo, todo ha sido nada, aunque un día lo fue todo”. Con esta predisposición me he leído y releído este libro de poemas, que su autor ha tenido la valentía de titularlo, NO ES POESIA… Sin embargo, humildemente afirmo que si hay poesía en sus versos, que trasciende, que emociona, que hay que leer despacio, que a veces sus fuentes están ocultas ó su belleza escondida, pero se percibe su fragancia y su frescura. El lobo estepario recogido en uno de sus poemas, me obliga a detenerme a pensar en la leyenda del lobo cantor de George Stone, fascinadora e inquietante parábola que hace sentir la libertad cuando el lobo es libre y amargura y temor cuando no lo es. Finiquita el poema la palabra ESPERANZA: Hemos llegado a la cima, todo está despejado y el camino por andar. Reincide en otro poema, aquí no toma la fábula como ocurre con el lobo, aquí toma dos personas dando un salto cualitativo y se sitúa en los evangelios, nada más y nada menos, imprimiendo a Dimas y a Gestas, para resumir que dijimos la verdad. Es Benedicto XVI, quien hoy afirma y publica y escribo literalmente: “En la historia de la espiritualidad cristiana, el buen ladrón se ha convertido en la imagen de la ESPERANZA. La medicina, la ingeniería, la marina ó cualquier actividad humana tiene su terminología; del mismo modo los poetas también la poseen, releer sus poemas y entrelazar las palabras que utilizan para transmitir su mensaje, nos colocará en la senda que nos llevará a su comprensión y a la embriaguez de su lectura. Cito algunos de éstos términos, que a mi espíritu le han afectado y conmovido: ESPERANZA, VERDAD, MENTIRA, ESCLAVO, LOCURA, PRINCIPIOS, AMOR y otras más hasta completar un centenar que por ser letra impresa dejo para el lector, en el conocimiento de que cada uno de ellos, le hará reflexionar sobre su vivir y su existencia. En la literatura moderna se está haciendo axiomático que gracias a la ciencia, la creación se nos ha hecho descifrable, de tal manera que si resucitaran los clásicos y observaran los avances científicos y tecnológicos, tendrían que convenir que el desarrollo de los mismos ha sido inconmensurable, pero irónicamente; espetarían: - Sobre la verdad de vosotros mismos estáis aún en tinieblas, avisadnos de nuevo, pasado algún tiempo, porque sobre los grandes principios merecéis un suspenso, ya que todavía no nos habéis entendido. Nuestro poeta Pepe-Luis Álvarez, al que yo a partir de ahora siempre le llamaré como tal, pone en Cordura, Gólgota y tu Banco amigo, el dedo en la herida de cuanto antecede, al comprobar que en los tiempos que vivimos la VERDAD es una entelequia, sin ella desaparece la justicia y serán los fuertes quienes la definan; a pesar de que han pasado siglos que ya fue definida como “La adquatio intellectus et rei”, es decir: adecuar la inteligencia a la realidad. Es nuestro autor el que salva su dicotomía existencial con poemas de bondad, afecto e inocencia que dulcifican el vivir humano, para dar al BIEN, el lugar que le corresponde y que a la postre, verá el triunfo definitivo cuando predomine el amor. Francisco Gálvez Jiménez General de Brigada de la Guardia Civil |